Propagación de la Fe
Usuarios On-line
Tenemos 4 invitados conectado| Apostolado Misionero |
|
|
|
|
Gracias Padre mío, porque he podido detenerme...
Gracias Padre mío... Gracias porque he podido detenerme. Sí, mi Dios, detenerme... aquí y ahora, para estar contigo. ¿Para qué tanta agitación? ¿Para qué tanto frenesí? Lo único que he logrado en el tiempo es olvidarme de que existes. Por eso Padre mío, ayúdame a cerrar los ojos, quiero hablar contigo, mi Señor, y aunque Tú todo lo sabes necesito contarte con mis propias palabras lo que estoy viviendo. Habla Padre mío, necesito oírte dentro de mí y sentir que con tu bálsamo de amor acaricias mi alma. Mi Dios, qué maravilloso es buscar tu Rostro. Sí, quiero detenerme para encontrarte y proclamar que Tú eres la Grandeza, la Hermosura, la Magnificencia. Qué regalo más hermoso estoy recibiendo, sentirte dentro de mí y lo único que he hecho es cerrar mis ojos, creer y pedir en mi oración con profunda humildad la gracia de encontrarme contigo, porque Tú, siempre estás esperándome... Siento en este instante que ya no tengo prisa, que quiero detenerme para estar contigo. Sí, quiero detenerme para aprender de ti a amar como Tú amas, en la oración, contemplándote. (O.M.) |




